Hematoma retroplacentario

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Catherine Le Nevez
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Hematoma retroplacentario

Durante el tercer trimestre del embarazo, es necesario prestar mucha atención a los signos que pueden indicar que el embarazo no está progresando como debería. Estos signos son sobre todo pérdidas de sangre y, en los casos más graves (afortunadamente raros), hemorragias; ambos pueden ser síntomas de problemas placentarios.





A veces, de hecho, las pérdidas de sangre, incluso si son menores, pueden deberse a una placenta previa (es decir, insertada demasiado abajo) o pueden indicar la presencia de una hematoma retroplacentario, es decir, un desprendimiento de la placenta normalmente insertada (es decir, no en una posición anterior). Hay algunas características que distinguen a un hematoma retroplacentario que permiten distinguirlo de una hemorragia causada por placenta previa. Estas características son:

  • incluso sangrado externo menor;
  • el sangrado a menudo tiene sangre de color oscuro;
  • dolor muy severo en el útero;
  • un útero contraído sin pausas de relajación.

En cualquier caso, para establecer la causa exacta del sangrado, generalmente recurrimos aexamen de ultrasonido. En concreto, el hematoma retroplacentario es una hemorragia debida al desprendimiento parcial o total de la placenta y se localiza entre la placenta y la pared uterina. En estos casos se produce un desprendimiento parcial de la placenta que puede deberse a:

  •  un aumento repentino de la presión arterial;
  • una placenta insertada en la posición correcta pero no anidada profundamente;
  • hidramnios, es decir, una cantidad excesiva de líquido amniótico que puede estirar demasiado el útero;
  • un embarazo múltiple: al igual que con polihidramnios, hay una distensión excesiva de la pared del útero
  • un útero con fuerte actividad contráctil;

También hay que decir que a veces no es posible rastrear una causa precisa. El hematoma retroplacentario teóricamente puede formar en cualquier momento durante el embarazo, pero si es muy raro después de la semana 12, es más frecuente en los tres primeros meses de embarazo.
Un hematoma que se origina en esta fase casi siempre se resuelve sin consecuencias graves en 12-15 semanas. Si se encuentra un hematoma retroplacentario en el examen de ultrasonido, el ginecólogo puede prescribir una terapia con medicamentos y, en cualquier caso, recomendar a la futura madre que descanse.



La situación es diferente para el hematoma que se forma en el tercer trimestre del embarazo o durante el parto, que implica mayores riesgos tanto para la madre como para el feto. Por ello, sobre todo en las últimas etapas del embarazo, es necesario prestar mucha atención a los signos que puedan indicar un desprendimiento de la placenta. Además de la pérdida de sangre (no necesariamente abundante) otros síntomas que pueden ser indicativos de esta patología son los dolores violentos y el útero fuertemente contraído.


En presencia de tales signos, es necesario ir de inmediato al hospital donde, muy probablemente, los médicos procederán con un seccion de cesárea urgente, que en la mayoría de los casos permite que el bebé nazca con buena salud.
También es posible que optes por el parto natural siempre que sea muy rápido porque, sobre todo si se produce el desprendimiento completo de la placenta y el sangrado es abundante, la salud de la madre y del bebé corren grave peligro.
 

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