Parto prematuro y síndrome de dificultad respiratoria

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Catherine Le Nevez
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Síndrome de distrés respiratorio

El embarazo fisiológico dura unas 40 semanas. Durante este período el feto se desarrolla por completo para adaptarse a la vida extrauterina. Los infantes que nacen antes, y por lo tanto no han completado el pleno desarrollo y maduración de algunos órganos incluyendo el hígado y los pulmones que realizan acciones fundamentales, dependiendo del momento en que nacen, pueden tener grandes dificultades en la colocación y tiro.
Uno de los problemas más importantes que puede afectar al bebé está relacionado con la funcionalidad del pulmones, que según el momento del nacimiento son parcial o totalmente inmaduros y por tanto incapaces de garantizar una respiración espontánea y autónoma.





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La síndrome del distrés respiratorio (Respiratory Distress Syndrome RDS) es causada por el déficit o por la falta de surfactante pulmonar, una mezcla protectora de fosfolípidos y 3 lipoproteínas secretadas por los neumocitos tipo 2 que permite el intercambio normal de gases en los pulmones, lo que les permite hincharse con aire y evitar el colapso de los alvéolos. Este trastorno se presenta casi siempre en todos aquellos recién nacidos que nacen antes de la semana 37, es decir, prematuros aunque los mayores riesgos los corren los bebés que nacen con una inmadurez severa, y por tanto con un riesgo mucho mayor de desarrollar problemas respiratorios graves.



Causar 

Además de la prematuridad, también existen otros factores que aumentan el riesgo de que el bebé sufra dificultad respiratoria y son:



  • Parto con cesárea, porque no hay "apretón" de los pulmones que normalmente ocurre durante el paso del bebé en el canal de parto;
  • Madre con diabetes gestacional;
  • Embarazo gemelar;
  • Complicaciones en el parto que provocan acidosis al nacer;
  • Embarazos anteriores con bebés que ya han sufrido de socorro respiratorio;

Si bien es cierto que algunas patologías maternas aumentan la riesgo de dificultad respiratoria, parece que los riesgos se reducen en aquellos recién nacidos cuya madre sufre problemas crónicos relacionados con la hipertensión arterial por el embarazo como gestosis o si ha habido rotura de agua muchas horas antes del nacimiento, porque estos hechos provocan mucha estrés en el pequeño, acelerando el proceso de maduración de los pulmones.

Cómo prevenir el síndrome de dificultad respiratoria

Sin embargo, es importante saber que El síndrome de dificultad respiratoria se puede prevenir mediante:

  • En primer lugar, evitar el parto por cesárea si no es realmente imprescindible
  • Cuando el ginecólogo evalúa la posibilidad de un parto prematuro, porque el embarazo se presenta conflictivo y ya se presenta extremo para sugerir que el bebé nazca antes
  • Cuando el ginecólogo por patologías maternas o por motivos relacionados con el crecimiento y la salud del propio feto decide intervenir quirúrgicamente dando a luz al bebé con un poco de antelación, o para inducir el parto, se administra una terapia con medicamentos corticoides que con dos tomas intramuscular después de 24 horas, acelerar el desarrollo y la madurez pulmonar del feto.

Esta terapia también se implementa cuando el parto se desencadena de forma espontánea y repentina a partir de la semana 24, asociada a fármacos tocolíticos que ralentizan el proceso del parto al menos hasta que se tiene la certeza de que los fármacos han hecho efecto. No siempre es posible implementarlo en el caso de parto prematuro que suele evolucionar muy rápido y no existe ningún fármaco que bloquee el proceso.

Síntomas de dificultad respiratoria

Tras el nacimiento del bebé, en la mayoría de los casos ya a los pocos minutos de haber nacido, es posible comprobar si sufre de socorro respiratorio mientras que en otros casos es posible descubrirlo solo después de varias horas y los síntomas típicos son:

  • respiración superficial e ineficaz;
  • dificultad para respirar y sibilancias durante la respiración;
  • cianosis o coloración blustal del corte y membranas mucosas;
  • respiración rápida;
  • miembros superiores e inferiores que tienen edema o hinchazón;
  • inflamación de las membranas mucosas de la nariz;
  • episodios de apnea o pausas en la respiración;
  • disminución de la producción de orina;
  • grugniti;
  • movimientos respiratorios inusuales.

Para confirmar el diagnóstico de síndrome de dificultad respiratoria, ya sospechado por los síntomas que manifiesta el bebé y por la historia clínica, es decir, parto prematuro, diabetes gestacional, etc., es necesario realizarle algunas pruebas al bebé, entre ellas una radiografía de tórax y gases en sangre. Estas pruebas muestran respectivamente que los pulmones tienen las características típicas de dificultad respiratoria con atelectasias difusas o aparecen en vidrio esmerilado con un broncograma aéreo mientras que los resultados de los análisis muestran un grado variable de hipoxemia e hipercapnia.


Una vez confirmado, pueden ser necesarias algunas pruebas de laboratorio para descartar que el pequeño lo tenga en marcha. infecciones o sepsis, muy peligrosa y que puede gravitar muy rápidamente. Una vez que se diagnostica el SDR, debe tratarse, de lo contrario, podría incluso causar la muerte del pequeño. Por supuesto, existen diferentes etapas de dificultad respiratoria y no todas ellas son graves, ni involucran maniobras invasivas ni comprometen la futura calidad de vida del niño y muchas veces se resuelven por sí solas en pocos días. Lo más importante es que el recién nacido reciba la terapia adecuada diseñada de acuerdo a sus dificultadesà y teniendo en cuenta que el cuerpo aún no es capaz de re-regularse, asegurando que el cuerpo se mantenga a la temperatura ideal.

Qué hacer

Según el grado de dificultad respiratoria se estudiaráuna terapia que incluye en primer lugar la hospitalización en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) donde el bebé será atendido por un equipo de especialistas en neonatología quienes monitorearán constantemente todos los parámetros vitales y el curso de su desarrollo con la regresión de la dificultad respiratoria tratando de prevenir otras lamentables apariciones que pueden afectar a los bebés prematuros como hemorragia cerebral, enterocolitis necrosante , displasia broncopulmonar, infecciones y permeabilidad del conducto arterial.

Otros problemas del bebé prematuro

Otros problemas que puede presentar el bebé prematuro dependiendo de la edad gestacional en la que venga al mundo son:

  • ictericia;
  • taquipnea transitoria del recién nacido causada por la persistencia de líquido amniótico en los pulmones del bebé;
  • permeabilidad del conducto arterial, que debe cerrarse quirúrgicamente o con la ayuda de medicamentos específicos;
  • enterocolitis necrotizante: inflamación intestinal que en ocasiones es muy grave y peligrosa;
  • retinopatía del bebé prematuro: crecimiento anormal de los vasos de la retina que a menudo necesita ser corregido quirúrgicamente;
  • displasia broncopulmonar: dificultad para respirar que requiere la administración de oxígeno.

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