Sudamina en lactantes: síntomas, causas y remedios

Sudamina en lactantes: síntomas, causas y remedios

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Tan pronto como vemos aparecer los alfileres y la piel se vuelve áspera, el primer pensamiento es: "¡Esto es todo, mi hijo ha cogido una erupción!". Sin embargo, no siempre se trata de rubéola, varicela o sarampión. En verano, si nuestro pequeño se llena de pompas rojas, puede ser mucho más simple sudor. Una dolencia trivial destinada a pasar rápidamente. 



Por lo tanto, la sudamina no debe confundirse con enfermedades de la piel e incluso con el acné neonatal. En este caso, el recién nacido tiene un sinfín de granitos diminutos que son provocados por las hormonas que le "transmite" la madre. Es un hecho completamente fisiológico, que desaparece tal y como vino, sin implicar terapias específicas (AQUÍ para más información). 

Veamos qué aspecto tiene la sudamina, cuáles son los remedios y cómo se puede prevenir.

¿Qué es la sudamina?

El nombre científico de la sudamina es miliaria y es una inflamación de la piel provocada por la obstrucción de las glándulas sudoríparas. ¿Qué sucede en este caso? Ese sudor no se evapora, sino que se estanca en las capas más o menos superficiales de la piel con la consiguiente aparición de alfileres. A menudo, pero no siempre, causan una picazón intensa. 

Puede afectar a recién nacidos, que tienen la piel más delicada, pero también a niños mayores. Los adultos también pueden padecerla, por ejemplo después de una actividad física muy intensa o por el uso de prendas de vestir de fibras sintéticas y no transpirables. 


Las áreas donde la erupción se presenta con mayor frecuencia son el cuello, el pecho, la espalda y cualquier lugar donde haya pliegues de la piel, como detrás de la rodilla, en la ingle, en la curva del brazo, etc. 


Que tipos de sudamina existen

Hay tres formas principales de sudamina, caracterizadas por síntomas más o menos evidentes. 

  • Miliaria rubra: la obstrucción de los conductos de las glándulas sudoríparas provoca la liberación de sudor en las capas más profundas de la piel: lo que se produce es una reacción inflamatoria local, con vesículas puntiagudas y con comezón. El área afectada es roja y áspera.
  • Miliaria crystallina: forma de sudamina que afecta las zonas más superficiales de la piel. Esta es la manifestación más leve del trastorno y se localiza a nivel superficial. Las vesículas, siempre punteadas, no están inflamadas y por tanto no suele haber picor ni enrojecimiento.
  • Miliaria profunda: Es el tipo de sudamina más grave (pero menos frecuente) ya que la obstrucción de los conductos de las glándulas sudoríparas se ha producido en las capas profundas de la epidermis. Esta forma del trastorno se presenta con pápulas que son de mayor tamaño que las otras manifestaciones de la sudamina. Con frecuencia pueden causar ardor o dolor y dar lugar a la formación de llagas en la piel.

Causas de la sudamina 

  • Calor excesivo.
  • Abundante sudoración.
  • Glándulas sudoríparas que son inmaduras y aún no completamente funcionales.
  • Ropa demasiado pesada para la temperatura, tanto de día como de noche. 
  • Tejidos de fibras no naturales.
  • Uso de cremas obstructivas y poco transpirantes.

Qué hacer en caso de sudamina

¿Cómo intervenir si aparecen burbujas? Por lo general, desaparecen en muy poco tiempo. Lo importante es aliviar la sensación de picor y malestar. Por ejemplo, puedes darle a tu pequeño un baño refrescante, con la temperatura del agua más baja que la que usas normalmente para lavarlo. Los limpiadores no son imprescindibles, pero como mucho puedes disolver una cucharada de bicarbonato de sodio o almidón de maíz o arroz en agua tibia, que refrescan la piel.



Se debe minimizar, si no evitar, el uso de ungüentos y cremas para no obstruir los poros y permitir así la correcta transpiración de la piel. Puedes utilizar la tintura madre de caléndula que tiene importantes propiedades calmantes. Debe diluirse en agua y luego vaporizarse sobre el cuerpo. 

Las opiniones son contradictorias sobre el uso del talco (mentolado o no): para algunos es capaz de disminuir el picor, para otros puede cerrar aún más las glándulas sudoríparas y empeorar la sudamina. Mejor pregúntale a tu pediatra.


Para las drogas, se aplica la regla esencial habitual: ¡no lo haga usted mismo! Los antihistamínicos (orales o en pomada) para aliviar el picor o las cremas a base de cortisona deben ser prescritos única y exclusivamente por el médico. Hará esto si hay una infección en curso o si los síntomas se vuelven realmente insoportables para el bebé. 

Cómo prevenir la sudamina

¿Cómo jugar temprano y evitar los bolos aburridos? En primer lugar, teniendo en cuenta que la causa desencadenante es la no eliminación del sudor, se deben evitar todas aquellas situaciones que dificulten la transpiración normal. Por lo tanto, el primer consejo es prohibir absolutamente todos los tejidos no transpirables: los niños (pero también es preferible que sean adultos) deben vestirse con ropa de fibras naturales, especialmente algodón y lino.

En segundo lugar, en la medida de lo posible trate de permanecer en lugares frescos, ventilados y, sobre todo, no muy húmedos. El aire acondicionado para refrescar las habitaciones no está prohibido en presencia de bebés, pero debe usarse con el debido sentido común: lo fundamental es tratar de bajar la humedad, que es lo que más hace sudar. 


Trate de refrescar al bebé tomando baños frecuentes en agua tibia. La hidratación también es muy importante: asegúrate de que no se quede "seca" de líquidos. Vístelo de forma ligera y, si te apetece, prueba a cambiarle el tipo de pañales. Los desechables son prácticos, pero tienen el inconveniente de calentar mucho. Los pañales lavables están hechos de algodón, por lo que dejan respirar la piel sin estancamiento del sudor.

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